“Tierra de Dios”
Antonio Lerma Maldonado, Moral de Calatrava


     Hola queridos amigos:

     Con estas breves palabras me gustaría comunicaros lo que para mí ha significado la peregrinación a Tierra Santa que realizamos hace apenas dos semanas. La verdad que era algo que nunca me hubiera imaginado realizar, y mucho menos con la edad que tengo. Me llamo Antonio  Jesús Lerma Maldonado, soy de Moral de Calatrava, y estoy en el curso de Fundamentación.

    La experiencia de pisar la tierra por la que Jesús andó ha supuesto para mí un antes y un después; son momentos únicos en la vida de una persona, situaciones que difícilmente se pueden olvidar y que en cierta forma te acercan a comprender un poco más el estilo de vida, las costumbres, las situaciones, te ayuda aponer cara, a poner una imagen a los lugares que siempre has escuchado y tantas veces te has imaginado.

     Durante los ocho días que permanecimos en Israel hemos tenido la posibilidad de tener muchas experiencias,  de visitar muchos lugares, pero yo personalmente, destacaría dos que me han hecho reflexionar en especial: la visita al santo sepulcro y el lago de Galilea.

     En cuanto al sepulcro, para mí supuso una experiencia muy honda de fe, porque tuve la posibilidad de estar en el lugar donde estuvo el cuerpo inerte de Jesús, estuve en el lugar mismo de la resurrección, estuve en el mismo lugar donde, desde las mujeres y los discípulos, tantas personas han pasado para dar testimonio de que está vacío, de que la muerte no ha tenido dominio sobre Él, de que verdaderamente ha resucitado nuestra esperanza. Frente a esta sensación de alegría se unió la de tristeza que sentía al ver la situación en la que nos encontramos los cristianos allí, en un lugar tan sagrado e importante para nuestra fe y que no demos un ejemplo con nuestra unión y nuestra fraternidad. Digo esto porque es algo que a mí me impactó fuertemente ver el comportamiento de algunos sectores cristianos como la iglesia ortodoxa. Ver esa desunión ha supuesto para mí considerar si realmente ese es el camino que Jesús nos mostró, si lo estamos haciendo bien o simplemente estamos buscándonos a nosotros mismos y nuestra complacencia.

En segundo lugar destaco el lago de Galilea porque también supuso una experiencia honda para mí como cristiano y llamado a la vocación sacerdotal. Es un lugar que habla de Jesucristo por todos lados. La verdad es que me pongo a buscar palabras y no encuentro las necesarias para describir lo que es y lo que ha supuesto para mí el lago de Tiberiades. La verdad es que para mí ha sido un lujo poder estar donde Jesús vio a sus discípulos, el lugar donde fueron llamados los apóstoles y encontrarme allí yo con el Señor, encontrarme con Él y reafirmar mi respuesta allí;

     Finalmente quería dar las gracias una vez más a Dios porque me ha dado la posibilidad de compartir esta experiencia con gente tan maravillosa. Le doy las gracias por todo lo que he aprendido de cada una de ellas y por todo lo que me ha mostrado.

     Desde aquí también me gustaría hablar a los jóvenes y decirles, en pocas palabras, que Jesús sigue llamando, que está esperando nuestra respuesta para entrar en nosotros y darnos la felicidad que nos prometió. Invitaros a estar atentos a su voz y que no tenemos que estar escondidos por miedo o inseguridad esperando grandes signos y prodigios, sino que tenemos que estar atentos a la más leve brisa, porque allí es donde nos habla, donde nos muestra su amor, su fuerza. No debemos tener miedo, sino abandonarnos en sus manos y dejar que sea Él quien dirija nuestra barca por este mar de la vida, a veces lleno de tempestades, pero debemos confiar, tener fe en aquel que guía nuestros pasos.

 

 

Antonio Lerma Maldonado

Seminario Diocesano de Ciudad Real
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